Es importante recalcar que un facilitador docente necesita saber comunicarse hábilmente con el grupo. Y lo que es más importante: "Trasmitir imágenes, más que conceptos". A las personas les resulta difícil retener y comprender los conceptos en términos abstractos, en cambio las imágenes son contenidos que fácilmente retenemos, memorizamos y significamos.
Las interacciones que se pueden establecer son de diferentes tipos: profesor-alumno, alumno-profesor, alumno-alumno, y medio y material de enseñanza-alumno; éstas pueden variar tanto desde una perspectiva cuantitativa como cualitativa.
Para que la enseñanza no se convierta en un modelo informativo, o tradicional, de enseñanza, los receptores deben tener la posibilidad de convertirse en emisores, diseñadores y creadores de mensajes; al igual que los profesores.
El facilitador docente debe utilizar de forma coherente los signos verbales y no verbales en el proceso de enseñanza para comunicar la información y darle el mismo sentido, de manera que se evite confundir a los estudiantes.
Elementos para comunicarse con los grupos:
Escuchar.
Preguntar.
Contestar.
Traducir ideas complejas.
Analizar para encontrar lo sustancial de un mensaje.
Sintetizar.
Sembrar inquietudes.
Ponerse a la altura del grupo.
Empatía.
Dar y recibir información.
Conciliar enfoques diversos.
A continuación se presentan algunas recomendaciones que pueden ayudar en la conducción de la enseñanza.
- Iniciar puntualmente las sesiones
.- Cuidar que su presentación personal sea correcta y sin exageración, además debe poner especial atención en la limpieza de su pulcritud personal.
- Mantener una actitud de respeto y autenticidad con el grupo
.- Evitar actitudes de superioridad.
- Orientar y convencer, nunca imponer, ya que su papel principalmente debe ser el de conductor, moderador o facilitador del aprendizaje
.- Dirigir la atención y la mirada a todos los miembros del grupo.
- Brindar a todos los participantes la misma oportunidad de intervenir y motivar a los más introvertidos
.- Conservar el dominio de la situación, no permitiendo que dificultades imprevistas (descompostura de un aparato, interrupciones de personas extrañas, etc. Le hagan perder seguridad en sí mismo).
- No alterarse. Cuando una situación irrita o impacienta es más difícil resolverla, hay que afrontar todo con calma y serenidad.
- Colocarse siempre en un lugar visible para todos y emplear adecuadamente el territorio.
- Procurar mantenerse de pie, en posición natural.
- Evitar los extremos en el uso de ademanes y gestos, no abusar de ellos, pero tampoco permanecer inmóvil y rígido.
.- Emplear un tono de voz que todos puedan oír claramente
.- Usar oportuna y correctamente los materiales didácticos y apoyos de instrucción, tal como fue señalado en el plan de sesión.
.- Preocuparse por su autoevaluación y auto-superación; por cuestionar constantemente sus materiales, su actuación y hacer ajustes, actualizando siempre el contenido de su curso y su propia actuación, adecuándose al grupo.
Por último, si la enseñanza es un proceso de comunicación en el que los medios como elementos intermediarios adquieren plena relevancia, su estudio será de extraordinaria significación para la comprensión del acto didáctico. Lo cual le dará la mayor importancia a la disciplina de la tecnología educativa.
Como señalan Fernández y Sarramona, “considerar la educación como un proceso comunicativo, con todos sus elementos, abre grandes posibilidades metodológicas tanto desde el punto de vista de la denominada “pedagogía clásica”, como en el campo de la tecnología más avanzada”.

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